jueves, 25 de septiembre de 2008

Una muerte en caída libre

El sol comenzaba a asomarse a través del esqueleto de un edificio en construcción. Los obreros rosarinos sabían que se venía un día agitado. A las 10 de la mañana iba a llegar el camión de hormigón y todo tenía que estar a punto.
El encofrado estaba casi listo. Jorge Madero, un ayudante de carpintería de 20 años, se encontraba en el último piso terminando de acomodar las maderas que funcionarían de molde para el hormigón. Uno de los capataces dio la orden: “terminen de mojar el encofrado de una vez”. El molde de madera debía estar húmedo para que no absorbiera el agua del material. En eso estaban los obreros cuando llegó el camión y se estacionó en la entrada. El concreto en estado líquido giraba dentro del tambor.
La tarea del hormigonado no es nada fácil. Una manguera gigante transporta el cemento hasta el último piso del andamio y lo vuelca adentro del encofrado. No puede haber errores. Si una burbuja de aire queda en el interior de la columna se tiene que picar el bloque ya fraguado y empezar con el encofrado una vez más, de cero. Los operarios controlan este detalle con especial atención.
“Pongan a vibrar el hormigón de esa columna antes de que empiece a fraguar”, escucharon los trabajadores. El capataz de la obra parecía más nervioso de lo normal. El trabajo debía terminarse ese mismo día. Concentración. No había tiempo que perder, la mezcla ya estaba preparada. Una vez endurecido, el cemento ya no sirve. Los obreros no dejaron de trabajar ni por un segundo. No debían distraerse.
En el hueco de una de las barreras de seguridad del edificio en construcción, un cuerpo yacía inerte.
Madero falleció el 6 de junio de 2005. El joven carpintero cayó catorce pisos por el hueco de una de las barreras de seguridad del edificio situado en Belgrano al 900. El 10 de septiembre de 2008 la Justicia de Rosario procesó al ingeniero Ricardo Allely y los capataces Marcelo Lenz y Raúl Roldán como presuntos autores del delito de homicidio culposo, según informaron fuentes judiciales.
El muchacho cayó por el hueco de una de las barreras de seguridad. Golpeó contra un puente de madera ubicado en la planta baja del edificio. Luego de ocurrido el hecho, los compañeros denunciaron que los responsables de la obra habrían ordenado que continuaran trabajando hasta que se terminara el hormigón preparado, mientras el cuerpo de Madero permanecía tirado en la calle. La Justicia habría establecido que el operario no tenía colocados los arneses ni el casco reglamentarios y que no estaba inscripto en la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART).
Horacio Benvenuto, juez Correccional de la 3ª Nominación de los Tribunales provinciales de la ciudad de Rosario, está a cargo del procesamiento que ya fue apelado por el ingeniero y los dos capataces acusados. Además de la causa penal, la madre del joven inició una demanda civil contra la empresa responsable de la obra, Capobianco SA. Una muerte en caída libre queda en manos de la justicia.
Telam

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