jueves, 23 de octubre de 2008

UN DÍA DE LA MADRE DIFERENTE

Para muchas mujeres, el domingo fue una oportunidad para recordar y lamentar una pérdida: la de sus hijos. Este es el caso de las integrantes de la organización Madres del Dolor, que año tras año realizan distintas actividades para conmemorar su día, pero sin olvidar el sufrimiento a causa de la ausencia de sus hijos.
El año pasado, las Madres del Dolor pusieron en marcha una jornada de charlas que se realizaron a modo de taller. En cambio, en el año 2006, la propuesta fue un acto en la plaza San Martín del que participaron distintas figuras de la música, del teatro y del periodismo.
Pero este Día de la Madre, la fecha encontró al grupo de madres organizadas con un proyecto diferente. El propósito fue puntual y firme: ayudar a la madre de la nena desparecida hace tres semanas, Sofía Herrera.
Elvira Torres, miembro de Madres del Dolor, cuenta: “Este año, nuestro Día de la Madre fue atípico. Estábamos ocupadas con el tema de Sofía. Nosotras trajimos a su mamá del sur”.
Torres asegura que, también en este caso, la forma en que se dio la ayuda fue diferente: “En general, nosotros ofrecemos colaboración en los casos extremos, cuando hay una muerte de por medio. Pero en esta ocasión, fue la misma madre de Sofía la que se acercó a nosotros”.
A partir de allí, la organización se puso en marcha para ayudar a Elena Delgado, la madre de la nena. “Primero le conseguimos la entrevista con el ministro de Justicia, Aníbal Fernández y fue él quien logró que se llevara a cabo lo que teníamos pensado hacer para el Día de la Madre” Torres.
Relata: “El gobierno de la provincia le dio el pasaje y nosotras le pagamos un hotel acá para que tuviera alojamiento y la llevamos a los medios de comunicación”.
Con el permiso logrado y el plan pensado hasta el más mínimo detalle, se llevó a cabo la campaña de difusión en un momento estratégicamente elegido: el súperclásico de fútbol.
Sobre lo ocurrido el domingo, Torres cuenta que “el Día de la madre, Elena Delgado se acercó a la cancha durante el partido de River- Boca y se mostró a toda la gente que estaba allí la foto de Sofía Herrera con un cartel que decía ‘Se busca’”.
Más allá de las exitosas repercusiones que obtuvo en la prensa la movida llevada a cabo por las Madres del Dolor el domingo, su estrategia fue pensada para que el caso pueda extenderse más allá de las fronteras nacionales. “Queríamos que la foto generara un efecto a nivel internacional para que organismos que estén más allá de nuestro país puedan tener conocimiento de lo que ocurrió con Sofía y brindar algún tipo de ayuda en este asunto”.
Mientras que muchas madres tuvieron la oportunidad festejar con sus hijos el domingo, otras pudieron organizarse desde el dolor para que los recordados ese día sean los hijos que ya no están.

miércoles, 22 de octubre de 2008

La violencia institucional se cobró 116 víctimas

Según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), las muertes ocurridas en procedimientos que involucran a funcionarios de seguridad cayeron un 20% en el último año. La cifra se dio a conocer en el informe que el instituto realiza todos los años sobre la situación de los Derechos Humanos en el país. Sin embargo, destacan que la mayoría de los hechos ocurren en casos en los que podría evitarse el uso de la fuerza.
Si se toma el período julio 2006-junio 2007, 116 personas murieron en procedimientos en Capital Federal y Gran Buenos Aires. De ellos, 79 eran civiles y 37 policías, gendarmes, prefectos, militares u oficiales del servicio penitenciario. La provincia de Buenos Aires albergó la gran mayoría de las muertes de civiles: 88 en total. La Policía Federal aparece en el estudio como la fuerza más afectada, con 16 bajas, seguida de la Bonaerense, con 12 oficiales asesinados. Sin embargo, desde la PFA informan que el número de caídos llega a once víctimas.
En el 70% de los casos, los civiles mueren en enfrentamientos armados, según la versión oficial de los hechos. Muchos de estos acontecimientos fueron relatados como intentos de robo de automóviles o comercios por uno o dos ladrones, en los que luego intervino la fuerza. El CELS destaca que muy pocos de ellos se trataron de tiroteos con bandas de mayor cantidad de miembros. Los autores del estudio suponen que el uso de armas de fuego por funcionarios de seguridad ocurre cuando la relación de fuerza es dispar. Incluso, pone en duda que sean "enfrentamientos armados", ya que persiste la práctica de "plantar" armas para simular un tiroteo donde hubo un fusilamiento.
El CELS realiza su informe en base a recortes periodísticos, desde 1996. Junta información en la que haya algún funcionario de seguridad involucrado, ya sea policía, militar, gendarme o miembro del servicio penitenciario. Las muertes incluyen procedimientos de la institución, represión en protestas y acontecimientos que involucren a dichos funcionarios pero como civiles. La crisis de 2001 fue el momento cuando ocurrieron la mayor cantidad de decesos violentos: 178 civiles fallecieron en el último semestre de ese año, mientras que el pico en la estadística de funcionarios tuvo lugar en el primer semestre de 2002, con 59 víctimas.

lunes, 20 de octubre de 2008

Falta poco

Les recuerdo que el próximo jueves estarán cinco nuevas notas sobre el delito en la Capital y conurbano bonaerense. En estos momentos, estamos terminando de editarlas para presentarles el mejor material posible.

jueves, 9 de octubre de 2008

¿Dónde está mi hijo?

“Hace veinte días que no aparece”. Directo, sin anestesia, Ramón le comunicó la mala nueva a Ana María. En varias ocasiones, ella llamó para preguntar por el paradero de su hijo desde su hogar de González Catán, en el partido bonaerense de La Matanza.
El hombre en cuestión es Oscar Horacio Romero, de 26 años, quién desapareció de la casa en la que vivía con su concubina, Romina.
Su suegro, Ramón, se encargó de informarle a la madre, Ana María, quien nunca le creyó y al día de hoy no entiende cómo tardaron en avisarle.
Todo sucedió en mayo, 1999. La policía ubica el hecho entre la madrugada del lunes 3 y el martes 4. Ana María buscó en las comisarías algún dato que le permitiera saber lo ocurrido.
Terminó en la comisaría Quinta de su barrio. Le enseñaron varias fotos de personas fallecidas en enfrentamientos con la policía. Hasta que, luego de estallar en gritos, encontró la de su hijo: estaba en el cementerio de Villegas, a un costado de la Ruta Nº 3. Pidió una y otra vez reconocer el cuerpo. No la dejaron. Oscar había sido enterrado como NN. A ella le costaba creer cómo tardó tanto en enterarse que su hijo fue asesinado por la policía.
La versión oficial no la conforma. Oscar había perseguido por la calle a Haydee Ruiz Díaz, una agente de la Policía Federal que volvía de trabajar. Supuestamente, la interceptó para robarle y luego forcejearon.
En el intento, la oficial le disparó con su arma. Él escapó herido. Según la policía, tras lo sucedido se enfrentó a tiros con unos agentes que lo interceptaron.
Se cree que él disparó con el arma de Ruiz Díaz. Los agentes de la bonaerense disparan en su contra y lo liquidan. La autopsia lo describe fríamente: cuatro disparos, todos a la altura del pecho o superior. Tiraron a matar.
En toda autopsia, los forenses realizan una descripción exhaustiva del cuerpo. Cada fisonomía es volcada al informe con detalle. Características corporales, marcas o cicatrices. Proceden a analizar cada centímetro del cadáver.
Entre otras cosas, abren el cráneo, cortan el cuero cabelludo de un extremo a otro, por la parte superior, de oreja a oreja. La parte anterior se repliega sobre la frente y la posterior sobre el cuello. Luego, se abre la bóveda para extraer masa encefálica. Siempre se realiza este procedimiento.
Oscar Romero sufrió un accidente automovilístico años atrás, el cual le dejó una marca importante en su cara, casi como una abolladura en un auto. Tenía un pómulo levemente hundido. Nada de esto figura en el informe forense. Cuatro años más tarde se desenterraron los restos para llevarlos a un nicho. Del cuerpo sólo quedaban los huesos. El cráneo estaba intacto.
Por ello, es que Ana María hoy sostiene que el cuerpo que enterraron, y presentaron como su hijo, en realidad no es él. Su hijo se llevaba muy mal con la familia de su pareja. En ese sentido apuntan sus acusaciones.

miércoles, 8 de octubre de 2008

“Delitos en 2008: un tema no menor”

Los delitos llevados a cabo por menores de edad tuvieron un incremento importante en 2008. Si bien este tipo de actos sufrió un aumento progresivo en los últimos tiempos, en lo que va de este año, la cantidad creció rotundamente.
“Se produjo un aumento de la delincuencia en general. Pero, particularmente, el 2008 fue un año donde creció en gran medida la cantidad de crímenes realizados por menores de edad” asegura Jennifer Wheil, voluntaria de la Fundación Blumberg.
Al respecto Weihl agrega: “Además, los delitos que detectamos a lo largo de este año llaman la atención por su alto grado de agresividad”.
Otro dato que sufrió modificaciones durante lo que va de 2008 es el promedio de secuestros que se llevan a cabo. “Hoy en día, inclusive en Colombia hay menos cantidad de secuestros que en Argentina” afirma Weihl.
También se produjeron cambios en los momentos del día en que se reciben las denuncias. Sobre este punto, Waihl apunta: “Antes la mayoría de las denuncias se recibían por la noche. En cambio, hoy no hay horario”.
Andrés Sterba, agente de la comisaría 53 de la Policía Federal afirma: “Hace ya casi un año que a los que trabajamos en el área nos sorprende muchísimo cómo se incrementó el número de delitos que son cometidos por menores de edad”.
Según el oficial, este aumento se refleja tanto en las denuncias que se realizan en los distintos puntos de la ciudad, así como en los episodios callejeros que él tiene ocasión de presenciar. “Lo noto bastante cuando estoy en la comisaría o por la cantidad de casos que llegan, pero lo puedo ver también cuando trabajo en la calle. Nos llama la atención cómo en muchos de los delitos que se cometen, hay menores involucrados. Hace uno o dos años atrás, esto era impensable” afirma Sterba.
En cuanto a los motivos por los cuales los menores se inician en la delincuencia, el agente sostiene: “Las razones son varias. La mayoría de los casos que recibimos en las comisarías son de jóvenes que empiezan porque se escapan de sus casas y encuentran ahí una salida. También hay otros que directamente viven en la calle. En general, lo que se ve es que hay muchas situaciones en las que influye el hecho de que los padres no les prestan atención”.
De acuerdo con Sterba, la mayor cantidad de delitos cometidos por menores se concentran en los barrios de Once y Constitución. “Ocurren en esas zonas principalmente porque allí es donde los jóvenes se reúnen, cerca de las estaciones de tren” explica el agente.
El oficial agrega que durante lo que va de este año, también creció en forma sorprendente el tipo de delitos de “jóvenes contra jóvenes”. Sobre este tema, dice: “Recuerdo un episodio en particular en el que un grupo de chicos atacaron con una botella cortada a otros que salían del colegio. Esto antes hubiera sido un caso aislado, pero hoy en día, no llama tanto la atención. El resentimiento en la sociedad creció muchísimo”.

La exportación menos deseada

En lo que va del año, se secuestraron 150 kilos de efedrina en Paraguay, la mayoría enviada desde la Argentina, según informó la Secretaría Nacional Antidrogas paraguaya (SENAD). El número es sorprendente si se lo contrasta con los apenas cuatro kilos que ingresaron en forma legal al país vecino.
'Llama mucho la atención estos datos', ya que durante el 2007 'no hubo procedimientos de secuestro de esa sustancia', afirmó el agente especial Federico Pfefferkorn, jefe de la Oficina de Fiscalización de Sustancias Químicas y Farmacias del organismo paraguayo. El funcionario afirmó que 'nuestro país (Paraguay) sólo es referencia de paso, porque el destino es México'. Allí, los trámites de importación incluyen la aprobación oficial, la justificación ante el Ministerio de Salud y la SENAD y que se notifique a los pares de Aduanas de los países que participen de la operación. Por otra parte, voceros de Migraciones de Paraguay informaron que 'en el transcurso del 2008 son 1500 los ciudadanos mexicanos que arribaron al país'.

Miguel Ángel Toma, secretario de Seguridad Interior durante el gobierno de Carlos Menem, explica la situación del narcotráfico en la Argentina.

¿Qué consecuencias se derivan del consumo de estupefacientes?

El consumo de droga, provocado por el incremento de su producción y de su tráfico en la Argentina, genera delitos violentos. Además, el narcotráfico tiene una doble incidencia: aumenta la cantidad de crímenes y también suele producir ataques más brutales y crueles en su ejecución. Ese es el círculo vicioso en el que estamos inmersos.

Hace apenas dos meses, tres empresarios llamados Leopoldo Bina, Damián Ferrón y Sebastián Forza fueron encontrados asesinados en un zanjón en la localidad de General Rodríguez, en la provincia de Buenos Aires. Habían sido asesinados a sangre fría. Las características del crimen transmiten connotaciones mafiosas: muchas hipótesis se refieren al hecho con los términos “ajuste de cuentas”, “revancha de narcotraficantes” y “negocios sucios”. El juez a cargo de la causa, Federico Faggionato Márquez, pidió hace unos días la extradicción de Jesús Martínez Espinoza, un mexicano aparentemente vinculado con el crimen de los empresarios. La suposición más difundida es la que indica que ellos habían interferido en la comerciaización internacional de la efedrina y, debido a esto, fueron sacados del medio por los grandes carteles de narcotraficantes, entre ellos el famoso y temerario “cartel de sinaloa,” de Méjico. Las autoridades aún están investigando el caso para determinar las causas del asesinato.

Tras el llamado “triple crimen” de General Rodríguez la cuestión sobre la venta ilegal de una sustancia llamada efedrina se volcó al centro del debate público. ¿Qué es la efedrina y por qué se demanda?

La efedrina es un precursor para el desarrollo de drogas sintéticas. En especial, se la utiliza para la fabricación de éxtasis. Se relaciona con el desembarco de carteles de la droga en la Argentina.

A lo largo de los últimos meses, el ministro de justicia, seguridad y derechos humanos Aníbal Fernández se refirió a la “despenalización de las drogas.” No obstante, muchos abogados declaran que de hecho la ley no pena los consumos personales. Existe también una opinón generalizada de que existe un vacío legal en torno al tema. ¿Cuáles son sus percepciones respecto a esta cuestión?

Hablar de la despenalización de las drogas es una cortina de humo para no hablar de los temas que realmente importan. Por ejemplo, no tenemos radares para detectar qué entra y qué sale de la Argentina. En el año 1996, yo logré aprobar en el Congreso el Plan Nacional de Radarización y lamentablemente nunca se cumplió. Fue un problema de ejecución posterior y no del Congreso. Hoy nos encontramos con que no sólo no podemos controlar el ingreso de la droga al país sino que tampoco podemos supervisar la seguridad del tránsito aéreo. En la Argentina, hay tres radares móviles denominados 3D. Pueden identificar el rumbo, las características y la altura de una aeronave sin la necesidad de que esta cuente con un mecanismo que informe esos datos. Sólo dos de ellos son operativos. No cubren la totalidad del espacio aéreo y por esta razón se producen agujeros.

¿Qué efectos producen estos agujeros?

Por ejemplo, cuando los narcotraficantes (o cualquiera que intente traer algo de contrabando al país) verifican que están siendo cubiertos por un radar, cambian de dirección. Buscan por donde perforar la frontera por el lugar donde el radar no los puede captar. Los radares móviles no sirven para nada. Lo que se necesita es un plan que radarice la totalidad de la frontera. ¡Cómo no va a ser este país el paraíso para narcotraficantes! La única inversión directa extranjera que está recibiendo la Argentina es la del narcotráfico.

¿Cree que esta problemática tendrá una solución a corto plazo?

Es muy preocupante. Me gustaría recalcar algo que es central: no es que estamos en un pico, estamos en el inicio recién de un proceso de larga duración. Nadie toma conciencia de adónde se puede llegar si se continúa con la “política del avestruz”, es decir, meter la cabeza y esconder los problemas. Digo “política del avestruz” porque no quiero pensar que existe connivencia.

¿Cuál es el rol del gobierno respecto a estos asuntos?

Lo peor que le puede pasar a cualquier gobierno o cualquier funcionario es negar la realidad. Aníbal Fernández dice que no hay carteles de droga y es cierto. Pero que no los haya no significa que éstas no sean las primeras y más fuertes manifestaciones de que se están empezando a organizar. Lo que me preocupa es el intento oficial por ocultar la profundidad y la magnitud de lo que nos espera.

A lo largo de su gestión, el ministro de justicia Aníbal Fernández se encargó de transmitir la voz gubernamental respecto a estas cuestiones. En primer lugar, repitió en varias ocasiones su intención de descriminalizar y despenalizar el consumo que, de hecho, no está penado en las normativas vigentes. Sin embargo, produce curiosidad el hecho de que nadie le haya cuestionado su afirmación. En este sentido, participó de diversas conferencias de prensa, encuentros bilaterales con funcionarios de otros países como su contraparte en Paraguay, brindó testimonio a la prensa y a la radio de modo cotidiano, y la profundización del asunto aún brilla por su ausencia.

Mariana Marcaletti y Brenda Lynch Wade